Las Rentas Básicas. El modelo fuerte de implantación territorial. José Iglesias Fernández


PARTE I: DESCRIPCIÓN, DESEABILIDAD Y VIABILIDAD DE LA RENTA BÁSICA


CAPITULO 1.- CONCEPTO Y MODELOS DE RENTA BÁSICA

 El hombre no debe ser humillado dándole limosnas y otorgándole favores que resulten injusticias e imponiéndole castigos inmerecidos,
 sino muy al contrario, debe enaltecérsele concediéndole derechos y haciéndole justicia,
y él se dignificará cumpliendo sus deberes y siendo altruista. Juan Babot y Arboix

 La izquierda no debiera desdeñar el potencial revolucionario que tiene la RB.

0.       La Renta Básica

 

Concepto y características

La Renta Básica (RB) es un concepto muy sencillo. Consiste en el derecho que tiene cada ciudadano/a a percibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales, sin ninguna contrapartida a cambio. Es decir, únicamente por el mero hecho de nacer,  por la singular razón de existir, la sociedad está obligada a proporcionar a cada ser humano los medios materiales que necesita para sobrevivir con dignidad. Más concretamente, este derecho se ha de materializar concediéndolo:

  1.  A cada persona individualmente, y no a las familias;

  2.  Independientemente de cualquier otro ingreso que perciba por otros recursos;

  3.  Y sin necesidad de:

a)       Tener un empleo asalariado,

b)       Haber tenido un empleo anteriormente,

c)      Ni tampoco estar obligado a aceptar un empleo si le fuese ofrecido.

En un contexto de globalización de la economía y de construcción de la Unión Europea, en la que en sociedades ricas, coexisten ciudadanos/as con una muy amplia disponibilidad de riqueza, con el paro de millones de personas, más de  35 millones de conciudadanos en situación de pobreza, muchos inactivos, otros muchos de ellos trabajando en empleos de bajos salarios que suponen la pobreza severa, o con actividades laborales (que no constituyen empleos) de una gran precariedad laboral,[1]  parece que ha  llegado el momento de reflexionar sobre un nuevo contrato social donde la satisfacción de las necesidades materiales básicas  puedan estar cubiertas independientemente del mercado de trabajo garantizando una RB a todos los ciudadanos, independientemente de cual sea su situación dentro del sistema productivo y social; es decir, sin tener en cuenta la actividad (a ocupados, parados y no activos), el género (a mujeres y hombres), la edad (a jóvenes y viejos) y otras diferencias como las de clase, raza, creencias, etc. Unamuno nos definiría al ciudadano/a como "el hombre individual que es universal, el hombre por encima, y por debajo a la vez, de clases, de castas, de posiciones sociales, pobre o rico, plebeyo o noble, proletario o burgués".[2]

Las ventajas de la RB

·         Mayor seguridad. La ventaja principal de la RB  reside en la seguridad económica que proporciona a cada ciudadano/a el saberse acreedor a una renta que garantice que sus necesidades materiales más elementales queden cubiertas permanentemente. Y que ésta le es debida por un derecho de ciudadanía, independientemente de toda otra circunstancia. Una renta garantizada constituiría una red de seguridad elemental para todos los ciudadanos, que permitiría, además, alcanzar a todo los habitantes más necesitados de ayuda. Es decir, la RB tiene como uno de sus aspectos positivos el que facilita oponerse frontalmente a todas las políticas de degradación de las condiciones de vida, del aumento de las diferencias que imponen la globalización, la Unión Europea y las estrategias conservadoras que nos invaden.. En este sentido, tal y como señala  Agustín Morán (1998), es más liberador proponer una medida que nos saque del salario del miedo,[3] en vez de aceptar las leyes de la Economía de Mercado con su  aumento de la inseguridad y las diferencias sociales.

·         Mejor distribución de la renta. Es obvio que la RB contribuirá significativamente a redistribuir la renta más equitativamente, especialmente mejorando los ingresos de los estratos más pobres de la población, hoy frecuentemente alejados de los mecanismos de ayuda social.

·         Elegir entre trabajo asalariado y/o tiempo libre. Al reconocer explícitamente a cada uno de los ciudadanos el derecho a disponer de una renta de existencia o de ciudadanía, la RB permite decidir si uno quiere o no  pasar por el mercado de trabajo, eligiendo entre tiempo libre y un consumo austero o el trabajo y el dinero, así como por que caminos y con que medios buscará unos ingresos de actividad  laboral que completen la RB si lo desea. Esta es la cuestión de fondo acerca del 'derecho al trabajo'. Que las personas que quieran ejercitar el derecho al trabajo remunerado puedan practicarlo, pero, para ello, se ha de eliminar todo elemento que transforme el empleo asalariado en exigencia, que lo convierta en una imposición. Y la condición para poder decidir consiste en unos ingresos mínimos garantizados mediante el reconocimiento del derecho ciudadano a una renta básica, con el cual, se reduce la dependencia, la obligación al trabajo.

·         Mejores condiciones laborales. Este derecho a la renta, y la correspondiente cantidad que se asigne a la misma, supone un colchón que permite al ciudadano y al trabajador defenderse mejor de la contingencia de un despido libre y gratuito, de la arbitrariedad y la incertidumbre que la patronal ejerce a través de los contratos temporales, de una mayor capacidad para negociar individual y colectivamente niveles salariales, condiciones de trabajo, vacaciones, horarios, movilidad funcional y geográfica, flexibilidad, y demás elementos del mercado de trabajo. Asimismo, al perder la posibilidad de pagar salarios por debajo del umbral de pobreza, buena parte de la economía sumergida se integrará en la formal.

·         Derecho a la reivindicación. A su vez, como argumenta Ann Gray (1988, 119-120), la RB tiene un contenido de movilización social: da nuevas perspectivas al movimiento obrero, especialmente en un periodo de ‘debilidad sindical’, donde parece que el mantenimiento del empleo sacrifica cualquier otra  reivindicación; y otro de unidad, en el sentido de hacer confluir los intereses de los trabajadores en paro con los de los que tienen ocupación (Gray; 1988, 119-120). A los sindicatos les dará un mayor poder para enfrentarse a la patronal, especialmente cuando tuvieran que recurrir a la huelga, ya que la RB se convierte, en estas situaciones de conflicto, en un fondo de resistencia que puede utilizar cada trabajador contra el miedo al despido, el paro o a la pérdida de las remuneraciones salariales.

·         Contra la pobreza. En la medida que la cantidad que se establezca como RB sea, por lo menos, igual a la considerada como umbral de pobreza,[4] y aún teniendo en cuenta todas las dificultades existentes para abordar la penuria económica, la RB se enfrenta y va directamente contra la pobreza. La  RB permite eliminar la pobreza debida a patologías personales o sociales que suponen la imposibilidad de una actividad laboral, como las enfermedades y disminuciones físicas o psíquicas; o la debida al analfabetismo, baja escolaridad e inexistente formación profesional; o la causada por adicciones múltiples (ludopatía, alcoholismo, drogas); o por la dominación o discriminación de género, racial, espacial (urbana o rural); o de edad (niños y ancianos); así como la motivada por el tipo de composición familiar, especialmente la familia monoparental (madre o padre) con hijos o personas mayores viendo solas; además de la pobreza debida a los bajos salarios y al paro.

Otras ventajas de la RB pueden ser relacionadas con:

·         Igualdad de género. La RB fomentaría la igualdad de género, de la mujer y el hombre en el mercado de trabajo; el trabajo femenino podrá exigir que, a igual trabajo, igual salario. En este sentido, la RB aumentará el grado de autonomía de más de 5 millones de mujeres que realizan trabajo doméstico o sus labores, cuya dependencia del salario de su pareja constituye la base de muchos abusos y atentados a su dignidad. De esta forma, la RB aplicada como derecho ciudadano a las amas de casa, lejos de consolidar su papel subordinado y atarlas al trabajo doméstico, sirve para mejorar su capacidad de elección en cuanto a asumir o no dichas tareas. Aseguraría a la mujer cierta independencia económica en la lucha de clases  (mercado de trabajo), y la lucha de género (unidad de convivencia familiar) que algunos movimientos feministas están llevando a cabo.

·         Situaciones difíciles. La RB ayudaría a rehacer su vida a miembros de grupos socialmente problemáticos; personas que salen de la cárcel y no encuentran empleo por su pasado de delincuencia, o de personas que padecen drogadicción, que han de apelar al robo para poder comprar el estupefaciente y atender la compulsión que provoca la adicción.

·         Autonomía personal. En una palabra, la RB supondría un incremento de la libertad real de las personas. En este sentido, tal y como señala P. Van Parijs, la persona "es realmente libre en oposición precisamente a ser formalmente libre, en la medida en que se poseen los medios, no sólo el derecho para hacer cualquier cosa que uno pudiera querer hacer" (Van Parijs, 1996). La RB asegura a las personas un mínimo de subsistencia que les permite elegir su forma de vida. Por tanto, constituye un avance de gran magnitud en el proceso hacia una sociedad más justa y equilibrada, dado que asegura la base material para poder disfrutar de todos los demás derechos humanos. En este sentido, es difícil exagerar la importancia que pudiera tener un modelo de RB como el que propugnamos a favor de la creación de una genuina sociedad del bienestar para toda la población.

 La RB tendría también importantes ventajas desde la óptica del conjunto de la sociedad:

·         La RB podría utilizarse como fondo de referencia desde donde comenzar otras formas alternativas de actividad y consumo, en el sentido de vivir mejor con menos. Es decir, la RB supondría un importante punto de reflexión tanto en el ámbito social como individual en torno a cómo deben definirse las necesidades básicas y cuál es el trabajo asalariado socialmente necesario. Supone una posibilidad real de desligarse del proceso consumista del capitalismo, explotador de recursos, tanto en el ámbito humano como ecológico, a todas aquellas personas que lo consideren oportuno. En este sentido, F. J. Martínez señala que "la RB es incompatible con un modelo productivista a ultranza que busca la producción por la producción sin atender a la necesidad de dicha producción ni a su impacto ecológico y social. Por lo anterior, la renta básica es una medida esencial en cualquier programa verde y ecologista que se precie" (Martínez, F.J. 1999, 3).

·         La RB pone de manifiesto que la producción de valor es social, no individual. No sólo produce valor una persona directamente ocupada durante su jornada laboral, sino que toda la producción es sistémica: la aplicación del conocimiento, por indirecta que parezca, está contribuyendo también a la generación de riqueza. Educación, salud, infraestructuras, tecnología, todos son elementos que contribuyen al proceso productivo. Asimismo, otros aspectos impulsan el ciclo del capital: la obsesión del consumismo, inducido por la publicidad, considerado normal, inevitable e incluso deseable, el paro que infunde miedo a los trabajadores ocupados facilitando la reducción de costes y el aumento del beneficio, las actividades de tantas personas no remuneradas directamente...y tantos otros aspectos de índole colectiva. La mejora de beneficios obtenida en detrimento de las condiciones de vida de los trabajadores a todos los niveles. Por ello, en el capitalismo globalizador, los aumentos de riqueza no se deben redistribuir solamente  mejorando, por ejemplo, las condiciones laborales; reduciendo la jornada de trabajo o garantizando el pleno empleo. Todo ello es necesario, pero si la producción de valor es social, la idea de una RB más allá de los avatares del trabajo de cada individuo es perfectamente posible y necesaria. Su contenido permite neutralizar y contestar buena parte de las medidas tomadas contra los trabajadores en particular, y contra los ciudadanos en general.

·         De cara al sistema político, es un derecho ciudadano que se le ha de ganar al capitalismo. Desde el comienzo, es fundamental destacar el carácter de derecho que supone la RB, de forma que, aunque no hubiera crisis de empleo, ni un paro crónico de unos 3 millones de personas, ni la precariedad del 90%  de los contratos que se realizan anualmente, ni los salarios de pobreza severa, ni más de 8 millones de ciudadanos en estado de pobreza, etc., habría razones para exigir la RB. La reclamación de este derecho ciudadano es totalmente independiente y no debe tener ninguna relación con todas estas contingencias provocadas por el capitalismo. Es decir, ha llegado el momento de reflexionar sobre un nuevo paradigma del reparto de la riqueza basado en la ciudadanía y no en la actividad laboral: se trata de conceder una RB a todos los ciudadanos, únicamente por el hecho de serlo, e independientemente de cual sea su situación en la sociedad.

·         La implantación de la RB supondrá una valiosa extensión de los derechos humanos, con aquellas características que confieren contenido a cualquier derecho: individual, universal e incondicional. La RB constituye un nuevo derecho ciudadano que facilita la materialización de los demás derechos del hombre y del ciudadano, al proporcionar los medios económicos imprescindibles para la independencia y autonomía de la persona que sin la RB quedan convertidos en deseos en la mayoría de los casos. En realidad, es un nuevo derecho burgués que permite la consecución, en unos casos, y la defensa en otros, de los 30 artículos (derechos) establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. La Renta Básica tendría que convertirse en el derecho 31.

 Por ello, la implantación de la RB tendrá un amplio alcance que implicará una profunda transformación social y económica, con diversas consecuencias en múltiples ámbitos de la organización social, y una substancial mejora del bienestar para la mayoría de la población. Por su naturaleza y características, la RB no es una propuesta de modificación marginal de los sistemas de protección social actuales, sino que su implantación supondrá una transformación social de gran alcance.

Igualmente la RB aportará considerables ventajas a las administraciones públicas, entre ellas: 

·         Permitirá refundir todas las prestaciones sociales en la RB, derogando toda la normativa y la estructura financiera que conlleva administrar por separado cada una de las prestaciones contributivas y asistenciales en vigor. El hecho de refundir todas las prestaciones sociales en la RB, por una parte,  permitiría eliminar algunos problemas que pueden generar  los subsidios de pobreza y desempleo, como son las trampas del paro y de la pobreza; por otra parte,  reduciría considerablemente los gastos de su administración, ya que dada la simplicidad de implementación de ésta y su universalidad, supondrá un coste muy inferior al que implica controlar y gestionar  las actuales prestaciones.

·         Al unificar las prestaciones sociales siendo sustituidas por un derecho ciudadano, quedarían eliminadas todas aquellas actitudes sociales negativas que conllevan al estigma del parado por su correspondiente subsidio; al estigma de la vejez  y su correspondiente pensión; al estigma de la pobreza y sus correspondientes limosnas, públicas y privadas. Por su carácter incondicional y ajeno al mercado de trabajo, presenta un mayor atractivo que  otras prestaciones que existen en la actualidad, al evitar las connotaciones humillantes de la pobreza y la asistencia social. Incluso en sus fases de aplicación parcial, siempre que no conlleve una contraprestación laboral, puede facilitar la mejora y dignidad de la atención a ciertos colectivos. Sólo esta característica ya justificaría el interés social por este nuevo derecho.

1. Modelos de Renta Básica

 Se pueden hacer distintas lecturas de la RB y existen muchos y variados modelos que se pueden aplicar a cada una de estas versiones. Actualmente, y debido al interés social y político que ha suscitado el tema, se pueden encontrar propuestas muy variadas de subsidios públicos a las que algunos llaman RB como el impuesto negativo,  la renta mínima de inserción, o el denominado salario social, pero que distan mucho de defender las tres características fundamentales que se han mencionado al principio de este apartado: individualidad, universalidad e incondicionalidad. Es necesario, sin embargo, tener en cuenta  que los objetivos que se persiguen con la implantación de la RB, así como el conseguir la mayor parte de sus ventajas, pueden  requerir un determinado modelo de RB y no ser logrados si se implantan otros distintos. Por lo que, para clarificar estos aspectos establecemos aquí una distinción entre lo que denominamos modelos fuertesmodelos débiles de RB.

 El modelo fuerte de RB

El modelo de RB que nosotros denominamos fuerte es el que incluye en su cálculo básico, por lo menos, la siguiente composición:

 

 Ha de contener unas características estructurales, que son:

Individual. Se concede a cada persona de forma exclusiva; y no a las familias.

Universal. Con una doble exigencia:

                * Es para todas las personas

                * Y no contributiva

              Incondicional. Con otro doble requerimiento:

                * Es independiente del nivel de ingresos

                               * Y sin ninguna relación con el mercado de trabajo asalariado

 Y otras características de opción política, que son:

Cuantía. Como mínimo, la cantidad a percibir como RB será igual a la definida como Umbral de Pobreza.

                * En nuestro caso, el Umbral de Pobreza será equivalente al 50% de la renta per capita.

 

Equidad. Cada persona recibirá exactamente la misma cantidad de RB

Participación.  El importe total de la RB se dividirá en dos partes:

                               *  Una parte será entregada "en mano" a cada persona.

                               * Y la otra estará dedicada a las inversiones de índole público: educación, sanidad, vivienda, transporte,       medio ambiente, proyectos de carácter colectivo, mico economía social, etc.

 

Refundición. La RB sustituirá a casi todas las demás prestaciones económicas: pensiones, subsidios, ayudas, subvenciones, etc.

Desde la base social. Movilización y participación directa ciudadana.

 

 La característica de la participación responde a la siguiente filosofía: la RB se orienta a la satisfacción de las necesidades de las personas, y plantea que éstas dispongan de los medios materiales necesarios para ello. No obstante, las necesidades no se resuelven todas a nivel individual, sino que requieren  la existencia de bienes colectivos. Por ello, nuestra concepción de la RB supone reforzar también la provisión de éstos. Con este objetivo se plantea que, de las aportaciones totales dedicadas a la RB, se dedique una parte a la satisfacción de las necesidades colectivas, en lugar de la distribución individual. Esta dedicación de una parte de la RB a la inversión de índole colectiva responde a dos finalidades premeditadas: recuperar las virtudes que tiene el uso de los bienes públicos frente a todo el discurso actual dominante de ensalzar el individualismo y, asimismo, instituir los medios por los cuales los ciudadanos puedan participar en las decisiones de la asignación de los recursos.

De una manera menos puntual, es curioso constatar como Henry George ya esbozaba los rasgos del modelo fuerte: "la riqueza producida en cada país se dividiría en dos partes. Una de ellas se distribuiría en salarios e interés entre los productores individuales, según la proporción en que cada uno interviene en la producción; la otra iría a la comunidad en conjunto para ser distribuida en públicos beneficios para todos sus miembros. De esta parte todos participarían por un igual -el débil como el fuerte, los niños como los ancianos decrépitos, el mutilado, el cojo, el ciego, tanto como el vigoroso-. Y esto con justicia, porque mientras que una parte representa el resultado del esfuerzo individual en la producción, la otra representa el mayor poder con que la sociedad, como conjunto, auxilia al individuo. (1960, 452)

La utilización de este modelo fuerte asegura cuatro de los objetivos que están en la base de la elección de este modelo:

·         evitar los costes burocráticos que supone administrar la RB

·         no aumentar  más el control que el Estado ejerce sobre los ciudadanos / as

·         erradicar la pobreza económica al utilizar la mitad de la renta per capita, o umbral de pobreza, como cantidad mínima de partida.

·         y asegurar la participación ciudadana en la asignación de la parte de la RB que se ha de dedicar a las bienes (inversiones) y servicios de índole colectivo.

 La opción por el modelo fuerte

En este análisis se considera que, para lograr todas las ventajas señaladas más arriba con la RB, es preciso implementar el modelo fuerte de RB. Asimismo se considera que en términos de capacidad productiva, la economía española y, más todavía la catalana, produce la suficiente renta para proponer y financiar un modelo fuerte.  Por lo que se hace todo el planteamiento fundamental acerca de la implantación de la Renta Básica en términos del modelo fuerte de RB. Aunque, para completar el estudio, se considerarán también algunas variantes de modelos débiles.

Hay también otras razones que nos llevan a propugnar la aplicación de este modelo de RB:

·         En la base conceptual de la propuesta de un modelo fuerte de RB  existe una fuerte motivación anticapitalista. No obstante, mientras el marco de relaciones sociales sea el capitalista, se debe exigir, por lo menos, una distribución mucho más justa de la riqueza producida por todos que la existente en la actualidad. Esta es la dirección hacia la que apunta de una manera clara la propuesta de un modelo fuerte de RB.

·         Ya se ha señalado que con la  RB no se pretende una modificación marginal de los sistemas de protección social actuales, sino que su implantación tiene que suponer una transformación social y política de gran alcance, de cambio del actual modelo de producción y consumo capitalistas, que afecte muy substancialmente a muchos aspectos de la vida social, tales como la distribución de la renta, el sistema fiscal, el mercado de trabajo, el papel del trabajo (asalariado, doméstico, voluntario), así como las motivaciones para su oferta, su impacto en los movimientos sociales y la participación ciudadana en la vida política. Sólo un modelo fuerte de RB puede contribuir sustancialmente a tal transformación.

·         El modelo fuerte nos permite distinguirlo y distanciarlo de los  modelos débiles de RB que se propugnan en otros estudios más en consonancia con la interpretación liberal / propietarista (Véase Capítulo 2). La distinción entre el modelo fuerte y las versiones débiles, permite también advertir que todos aquellos subsidios múltiples que ofrece el Estado, o que reclaman algunas organizaciones, no son lo mismo que la RB, aunque frecuentemente son presentados y vendidos como si fuesen iguales. Véase más abajo el epígrafe Algunas identificaciones incorrectas.

 Los  modelos débiles de RB

Los modelos débiles, o parciales, son aquellos que modifican alguna de las tres características  esenciales que definen la RB: individualidad, universalidad e incondicionalidad. Tanto el Impuesto Negativo (IN) como la Renta Mínima de Inserción (RMI) o las concesiones parciales de RB,  pertenecen a variantes de los modelos débiles de RB. Según estos esquemas, se concede la RB únicamente a una parte de los ciudadanos (niños, ancianos...) o a la familia como unidad; casi siempre por un importe bastante menor que el del Umbral de Pobreza; y a veces exigiendo alguna contraprestación por parte del ciudadano/a sujeto del derecho; tampoco consideran la parte colectiva de la Renta Básica. Son mecanismos mucho menos ambiciosos en relación con el modelo fuerte por el que se opta en este trabajo. Los modelos parciales pueden ir suavizándose a medida que se los reduce más en su alcance, pero ello implica el ir violentando más las premisas esenciales. Por ejemplo, cualquier modelo de carácter familiar introduciría el control y el gasto burocrático, con lo que la RB ya no sería incondicional ni un derecho individual.  La única ventaja de estos modelos es que constituyen modelos política y financieramente más fáciles de implantar, si bien, como es obvio, suponen una importante limitación en los objetivos y una sustancial reducción de la mejora en el  bienestar que se pretende conseguir para  los ciudadanos.

Los modelos débiles, pueden tener su utilidad y constituir un avance, siempre que se admitan sus limitaciones y se consideren como metas parciales en la evolución hacia la implantación de una propuesta completa y genuina de la RB. Sabemos que los derechos se ganan paulatinamente, y que el camino se hace al andar. Por ejemplo, puede constituir un inicio interesante proporcionar una RB sólo a los niños o a los ancianos; puede también considerarse la concesión de una renta básica inferior al Umbral de Pobreza, por ejemplo, al nivel de Pobreza Severa (25% del PIB o de la RBFD), u otras variantes; pero siempre con la idea de avanzar hacia un derecho generalizado y suficiente, y de no detenerse en un mero nivel asistencial. Sin embargo, pueden también ser negativos, si  los mismos son considerados como los objetivos últimos y definitivos, y su implantación conduce a instalarse en la complacencia con unas reducidas y parciales prestaciones que sólo son subsidios asistenciales más o menos generosos, pero que distan mucho o pueden dificultar el proceso de establecimiento de un derecho ciudadano generalizado como es el de la RB. En el Recuadro 1  se recogen algunos ejemplos de países que han implantado algunas modalidades de RB parcial.

Recuadro 1.  Ilustraciones de países con experiencias de modelos débiles de RB

Alaska. Una parte del valor de la explotación petrolífera (criterio recursos naturales) está dedicada a dar una RB a la población residente en este Estado. Este constituiría un modelo fuerte de RB respecto a Alaska, pero un modelo parcial respecto a Estados Unidos.

Brasil. En este país se dan dos casos. Uno, el Senado aprobó en 1995 el Programa de Garantía de Renta Mínima, un modelo parcial, en el sentido que sólo se concede la RB a aquellos trabajadores mayores de 25 años y que únicamente tengan unos salarios por debajo de dos veces el salario mínimo mensual. Dos, el Congreso aprobó el 11 de abril del 2001 el Programa de Renta Básica Mínima mensual para todos los niños de aquellas familias, cuyos ingresos no alcancen la mitad del salario mínimo. Limitado a tres hijos como máximo, la RB de una unidad familiar de dos adultos y tres niños supone casi un 50% de mejora de su ingreso familiar.

Canadá. Desde 1951, el gobierno federal de Canadá, mediante el programa de seguridad social para la tercera edad, paga una pensión universal a todas las personas a partir de cumplir la edad de 65 años, y sin más requisito o condición que ser ciudadano canadiense o residente legal. El caso canadiense podríamos clasificarlo como un modelo de RB parcial, en el sentido de que es un modelo de RB individual, es universal, en cuanto que no es contributivo ni meritocrático; pero es parcial o condicional en cuanto introduce una limitación por edad.[5]

Cuba.  Señalar que como en este país existe un mecanismo de redistribución  en la dirección de la RB. Los cubanos reciben una RB en especie en términos de canasta alimentaria que, añadida a la educación y la sanidad, supone una aportación muy importante al conjunto de las prestaciones de su sistema de bienestar.[6]

País Vasco. El Parlamente vasco aprobó la Carta de Derechos Sociales, en la cual garantiza una renta mínima mensual del 75% del SMI (61.845 pesetas, o 372 euros) a todas las personas mayores de 25 años a partir del 1 de enero del 2001. El tope máximo se establece en 110.000 pesetas (661 euros) mensuales para familias con más de tres miembros.[7]

Aún siendo todos estos casos ejemplos de modelos débiles, y siempre que se admitan sus limitaciones, reconocemos que es muy importante destacar el avance y la evolución que marcan en el camino hacia la implantación de una propuesta genuina de la RB. También forman un contrapunto para todas aquellas personas que pensamos que la RB no sólo es éticamente deseable, sino que es asimismo económicamente viable. Sabemos que los derechos se ganan paulatinamente, y que el camino se hace al andar.

 

 

Algunas identificaciones incorrectas con la RB 

Actualmente, es frecuente denominar Renta Básica indistintamente a lo que aquí se específica como modelo fuerte, así como a las diversas variantes de los modelos débiles. Dicha identificación puede generar desconcierto ya que se trata de prestaciones sociales de muy diverso carácter y alcance, y podría darse la circunstancia de confundir planteamientos de características y consecuencias muy diferentes. Por tanto, revisamos algunas prestaciones sociales, que si bien pueden aproximarse en algunos aspectos a la RB, no pueden ni deben ser consideradas como tales, especialmente con respecto al modelo fuerte; en todo caso, constituyen versiones endebles de los modelos débiles, más diseñados como políticas asistenciales, dedicadas a paliar situaciones de precariedad y pobreza y dirigidos a legitimar el sistema, que como un derecho ciudadano.

El Impuesto Negativo (IN)

El contexto. Históricamente, la idea de implantar un impuesto negativo comenzó a debatirse en los EE.UU. al comienzo de los 60s con el redescubrimiento de la pobreza, y del fracaso de los programas de ayuda social creados contra la desigualdad: "El sistema actual de ayuda pública ha fallado. Inadecuado en su cobertura y beneficios, perverso en sus incentivos, potencia aquellas desigualdades que intentaban eliminar", sentenciaba James Tobin (Tobin, 1982, 114). Hasta entonces, sólo se concedían subsidios a las familias muy pobres y en las que ningún miembro de la misma trabajaba (enfermos, madres solteras con niños a su cargo, etc). Si alguien tenía empleo, en general se le eliminaba la subvención, o, en algunos casos, se le descontaba de la misma un dólar por cada dólar que ganaba con su trabajo (que es como si le pusieran un impuesto del 100% sobre sus nuevos ingresos). Con este sistema, la familia que estuviera recibiendo un subsidio y empezase a trabajar no mejoraba sus ingresos con su empleo (a menos que tuviera un salario alto, lo que no era frecuente); lo que desanimaba a las familias que cobraban subsidio a buscar empleo, por lo que el trabajo era desincentivado.[8] Ello llevó a buscar un sistema que motivara para el trabajo y que al mismo tiempo fuera reduciendo el importe del subsidio.

Algunos economistas de talante conservador, entre ellos M.Friedman, propusieron entonces el llamado IN para completar los ingresos de las familias pobres, como  una propuesta de coste económico relativamente moderado y que evitase la disminución del incentivo para la actividad laboral. El IN pretende combinar la percepción del subsidio con el estimulo al empleo  al permitir que los ingresos que se puedan percibir por el trabajo sean adicionales al subsidio hasta  un cierto importe.   

La filosofía. Toda  persona/familia debe tener garantizado un cierto nivel mínimo de ingresos, y, si no los obtiene por sí misma, la sociedad tiene que proporcionárselos. Además, cada vez son más los casos de remuneraciones tan bajas por el trabajo que, aunque algún miembro de la familia trabaje, no se llega al mínimo familiar establecido, por lo que los ingresos deben ser socialmente completados. Por tanto, a todas estas familias se les concede un subsidio que asegura dispongan del nivel de ingresos mínimos. Este subsidio es el que se considera como 'impuesto negativo': los que tienen ingresos por debajo del nivel considerado de equilibrio cobran un subsidio, que es lo mismo que un impuesto negativo, mientras que los que tienen ingresos por encima de dicho nivel pagan los impuestos habituales.

Pero las ayudas a las familias pueden tener repercusiones negativas en la motivación para el trabajo de sus miembros, los que viven bien siempre piensan que los pobres son vagos, por lo que hay que dar ayudas que no desmotiven sino que incentiven a trabajar. Si alguien en la familia trabaja y al mismo tiempo se les elimina el subsidio por el mismo importe de lo que cobran por su trabajo es obvio que  no tendrán incentivos para ir a trabajar. Por el contrario, si con los subsidios se asegura a las familias unos ingresos mínimos, pero además se permite que trabajen sin disminuir del todo los subsidios tendrán más estímulos para trabajar; los estímulos fiscales habituales de menores tipos impositivos o mas exenciones, a los pobres no les llegan porque no ganan lo suficiente, por lo que no sirven como tales y hay que buscar otros estímulos. De forma que, si  por cada dólar que ganan entre el mínimo garantizado y un nivel de ingresos que se considera adecuado (umbral de equilibrio) les descuentan sólo una parte del subsidio por cada dólar que ganan; de esta forma, tendrán un mínimo muy bajo asegurado y el estimulo para trabajar pues obtendrán ingresos más altos que si no trabajasen.

El mecanismo. Para la puesta en práctica de esta filosofía se han propuesto variados sistemas, pero esencialmente todos ellos consisten en un mecanismo por el que por cada dólar que ganan con el trabajo se les descuenta menos de un dólar en el subsidio (en la práctica oscila desde el 0,66 al 0,33 de descuento por dólar, con lo que se quedan con 0,33 o 0,66 por cada dólar que ganan),[9] hasta que se llegue al umbral de equilibrio o break even point. Lo que es lo mismo que considerar que, en este tramo, perciben la subvención y, de los nuevos ingresos por el trabajo, pagan un impuesto igual al descuento en la subvención. A partir del umbral de equilibrio tienen que pasar a pagar impuestos positivos como todos los ciudadanos.[10]

  El Gráfico 1 y el Cuadro 1 ilustran los rasgos esenciales del IN. La Administración fijaría un mínimo de ingresos o colchón, debajo del cual una familia,[11] si no tenía ningún ingreso, tendría el derecho a percibir periódicamente una cantidad mínima, o renta garantizada; por ejemplo, Tobin partía de 2.600 dólares para una familia de cuatro personas. Cuando una familia comenzase a trabajar y, por tanto, tendría ingresos positivos (mayores que cero) continuaría recibiendo subsidios de la Administración pero, por cada dólar que ganase, se le reduciría su subsidio en 0,5 de dólar,  lo que supondría quedarse con  la mitad de lo que obtenía por su trabajo a la vez que sus ingresos aumentaban; el sistema continuaba hasta que sus ingresos totales (incluyendo los subsidios) alcanzasen un determinado umbral de ingresos; en este caso 5.200 dólares (límite del campo negativo del modelo fiscal).

Es decir, los subsidios para las familias con ingresos positivos por encima de los $2.600 estaban sujetos a una deducción, pero menor que uno. Que, en otros términos puede considerarse que es lo mismo que si la familia en cuestión cobra el subsidio y paga por los ingresos de su trabajo un impuesto menor que la unidad. De forma que el Estado paga el subsidio y cobra un impuesto al mismo tiempo.  La aportación neta del Estado es menor a medida que la familia gana más, y cuando llega al umbral de ingresos el subsidio es eliminado. Una vez alcanzado este punto donde los ingresos ganados por la familia son 5.200 dólares, cualquier dólar extra que gane pasará a estar sujeto a un impuesto positivo (campo positivo del modelo fiscal); en este caso el que está establecido oficialmente por la Administración. James Tobin define estos dos campos, el positivo y el negativo, como la simetría del sistema fiscal (Tobin, 1967, 2).[12]

                                                      Gráfico 1. Renta garantizada para familia de 4 personas y 50% de impuesto

                 Ingreso disponible


 

 

 

                                                                                                                                                      Ingreso bruto

 

Fuente: James Tobin. 1982, 7.

 

 

 

 

 

El Cuadro 1 ilustra los rasgos esenciales del IN. Esta última presenta un ejemplo numérico  de la progresión decreciente de  la aportación estatal en subsidios a medida que se obtienen unos ingresos mayores por el trabajo. Al llegar al  umbral de equilibrio (5.200 dólares) se agota el campo negativo del sistema fiscal, y la familia pasa al  campo positivo de la fiscalidad y ha de contribuir según los tipos en vigor.

Cuadro  1. Cálculo del umbral de renta en el Impuesto Negativo

FAMILIA

ESTADO

Ingreso

Bruto

Más Aportación

Bruta del Estado

Menos el

50% del impuesto/deducción del subsidio

Ingreso

Disponible

Aportación

Bruta del Estado

Menos el

50% cobrado por  el impuesto/deducción del subsidio

Aportación

Neta del Estado

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2.600

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1.000

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500

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1.000

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4.100

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5.100

2.600

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2.600

5.200

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2.600

0

2 personas adultas, a 800 dólares cada una, es igual a  1.600 dólares

2 menores a 500 dólares cada uno es igual a                  1.000 dólares

La familia                                                                          2.600 dólares

Fuente: Elaboración propia

 La innovación de James Tobin

Dentro del IN,  James Tobin, Nobel de la Economía sugiere que se prolonguen los subsidios desde el umbral de equilibrio  hasta alcanzar el umbral de equilibrio disponible. Tobin observa que las familias con ingresos entre los $5.200 y los $6.144, al tener que pagar impuestos positivos desde la primera cifra sufren una penalización por cada dólar ganado.  Por ejemplo una familia que tuviese un ingreso de $5.201, pasaría a un tramo superior y tendría que pagar 322 dólares de acuerdo con el sistema actual por ese dólar extra ganado, con lo cual su ingreso disponible descendería  a $4.879, una penalización que llevaría al sustentador a rechazar la posibilidad de trabajar y aumentar sus ingresos. Para evitarlo, propone que se amplíe  el área de los subsidios según muestra el Gráfico 1. Según esta propuesta, la familia declarante, compuesta por dos adultos y dos niños,[13] y sujeta a un tipo de impuestos del 50%, continuaría percibiendo subsidios del Estado hasta alcanzar los $6.144, establecidos por el umbral del ingreso disponible, como muestra la línea CD. De esta forma, la ampliación del campo negativo hasta el punto D permite que las familias sigan buscando ingresos hasta alcanzar el umbral del ingreso disponible.[14] A partir de este umbral, los ingresos que vaya sumando la familia quedarán sujetos al sistema fiscal corriente; prolongación de la línea ADB. No pasó, sin embargo, de ser una propuesta que quedó sin aplicar.

Recuadro 2. El ejemplo de New Jersey

El IN ha sido aplicado en varios lugares de EE.UU. y Canadá. Pero sin duda, la aplicación más conocida y comentada es el experimento llevado a cabo en New Jersey, EE.UU. donde en 1968 se estableció el New Jersey Pennsylvania Negative Income Tax Experiment. El experimento iba más dirigido a la investigación que a la implantación de una política específica y, dado su carácter experimental,  se planteó para que durara sólo hasta 1972.

 De partida, hay que señalar como el propio organismo encargado de iniciar este ensayo, la Office of Economic Opportunity (OEO), ya tenía sus dudas sobre la posible viabilidad política. Pensaban, y después se confirmaría, que la mayoría de los miembros conservadores del Congreso se opondrían al mismo, argumentando que el IN sería más costoso que los programas de bienestar en activo, dado que aumentaría el número de familias pobres a percibir estos subsidios, y que los incentivos para trabajar desaparecerían porque el IN fomentaría la gandulería, o, como les agrada decir a los economistas, disminuiría la oferta de mano de obra, alterando el equilibrio en el mercado de trabajo.

Después de interminables discusiones y superadas temporalmente estas reservas, la propuesta se puso en práctica en Trenton, New Jersey, a finales de 1968. Los términos de referencia del estudio consistían en analizar Cuál iba a ser la respuesta de la mano de obra de las familias ante la implantación del impuesto negativo, aunque para poder convencer a los Congresistas conservadores, se añadieron otros objetivos subsidiarios, tales como conocer los posibles efectos que tendría el IN en las pautas de consumo, la salud, la estabilidad familiar, etc.

La muestra de la familia-tipo objeto de estudio quedó definida por las siguientes características: las familias habían de responder a los requisitos estipulados: el principal sustentador había de ser un hombre, de edad entre 18 a 58, y con ingresos por debajo del 150% del umbral de pobreza definido por el Gobierno (Bureau of Labor Statistics). Se eligieron 1.300 familias, de las cuales la mitad formarían el grupo experimental, es decir, serían las que percibirían el IN, y la otra mitad formaría el grupo de control, sin recibirlo, comparándose después la evolución de ambos grupos respecto a  horas de trabajo, nivel salarial, los ingresos de otros familiares u otras fuentes no laborales, tipo de consumo, actitudes, etc.

Sin duda, lo más destacado del ensayo en New Jersey son sus resultados. Entre ellos, el más importante a destacar es la falta de pruebas que evidenciase la temida holgazanería atribuida a esta clase de ayudas sociales. Es verdad que una parte muy pequeña de la oferta de mano de obra femenina se retiró del mercado de trabajo, pero fue compensada por un aumento de la mano de obra masculina. Investigadas estas oscilaciones, los responsables del proyecto encontraron que la causa de tal descenso se debía a que las mujeres casadas en edad de tener familia aprovecharon esta ayuda en forma de impuesto negativo para tener niños, y que era restablecida por el aumento de la mano de obra de los maridos con objeto de equilibrar la caída  de ingresos familiares.

Corolario. La familia, uno de los pilares morales de la sociedad norteamericana que más valoran los Congresistas conservadores de este país, se ampliaba gracias a una medida social que ellos mismos vituperaban y ponían en cuarentena.

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Coste Total del experimento del Impuesto Negativo en New Jersey

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A. Administración e investigación

  Matemática - Universidad de Princeton                                                                      $4,426,858

  IRP - Universidad de Wisconsin                                                                                      812,648

                                               Subtotal                                                                          $ 5,239,506                       68,0% 

B. Pagos a las familias pobres                                                                                      $ 2,375,189                      32,0%

                                                                                                                                         -------------                      --------------

                                     Total NI                                                                                         $ 7,614,695                  100,0%

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Otro dato a no perder de vista. El coste total de este experimento- 7,6 millones de dólares-  fue relativamente alto debido principalmente a su carácter investigador. Este absorbió un 68 % del total - trabajo académico (economistas, sociólogos, psicólogos), de control y burocracia que el mismo suponía (encuestadores, informáticos, personal administrativo, etc., de forma que no se puede considerar que  el mismo corresponde al de los subsidios en una situación no experimental, ya que  fue menos del 32% la parte de gasto que se dedicó a la ayuda de las familias pobres. [15]

 

Valoración del Impuesto Negativo

Para los Freedman, Milton y Rose, padres del IN, pero no los únicos, este modelo:

·         "Aborda específicamente el problema de la pobreza. Ayuda directamente a la persona en forma de liquidez. Es un único pago que  sustituye a una batería de ayudas sociales. Aparece explícito el coste que ha de pagar la sociedad. Opera al margen del mercado. Como la mayoría de las medidas destinadas a aliviar la pobreza, reduce el estímulo por el trabajo, pero no tanto como las otras, dado que es un sistema de complementar los ingresos hasta un cierto nivel solamente. Un dólar extra ganado siempre significa más dinero disponible para el consumo" (Friedman, 1982, 191-194).

 De acuerdo con las características establecidas por estos destacados economistas, el sistema del IN va directamente dirigido a paliar el problema de la pobreza (sin que en ningún momento se aborden las causas que la originan) afectando el mínimo al estimulo al trabajo, y respetando al máximo el mercado, mientras que  simplifica la administración y los costos de los programas de bienestar, al sustituir toda la farragosa batería de ayudas sociales por el IN.

Ahora bien, si se compara el IN con el concepto y el modelo fuerte de Renta Básica, podemos contrastar y apreciar sus diferencias:

·         EL IN no es un derecho individual, sino un subsidio que se otorga a la familia. Se concede de forma asistencial y para gran parte de sus beneficiarios como parte del sistema de impuestos; al no considerarse un derecho general, cualquier reforma del mismo puede eliminarlo.

·         El IN no es un derecho universal; no todos los ciudadanos pueden beneficiarse del mismo, sino únicamente el colectivo de pobres que se encuentre dentro de la definición oficial; luego, no se erradica sino que permanece el estigma de la pobreza. Afecta únicamente a las familias que están por debajo de un reducido nivel de ingresos, lo que supone una proporción de la población bastante limitada.

·         El IN no es un derecho incondicional, ya que se exigen un mínimo de ingresos, la unidad familiar, alcanzar cierta edad, la declaración fiscal, etc. Además aunque el nivel mínimo es independiente del mercado de trabajo, está diseñado para estimular el paso por el mercado de trabajo de la persona o familia beneficiaria; luego, no se erradica sino que permanece el estigma del parado y se generaliza el estigma del subsidiado, como lo llama J.M. Busqueta. El IN se presta a mantener las trampas del paro y de la pobreza.

·         El IN introduce un coste social, en términos de control de las familias y sus características; y un coste económico muy elevado, en términos de administración burocrática.

·         El IN, como señala P. Van Parijs, "supone una promesa contingente de transferencia correctiva, mientras que la RB supone una suma de dinero sobre la que uno puede confiar. Por tanto, con relación a la RB, el IN supone una menor libertad real" (Van Parijs, 1996). A su vez, el disponer de los recursos económicos que otorga la RB antes de la declaración fiscal permite una mejor planificación de la vida material.

 En el fondo, el IN no es otra cosa que un instrumento fiscal pensado para aliviar la pobreza, pero con el mínimo esfuerzo en términos de redistribución de la renta (Green, 1966, 57). Por el contrario, la RB tiene, entre uno de sus objetivos, el erradicar la pobreza, y no únicamente la de aquellas familias que trabajan y ganan salarios de subsistencia, sino también la de todos los ciudadanos, incluyendo aquellos colectivos que jamás podrán pasar por el mercado de trabajo. En definitiva, el Impuesto Negativo es una propuesta que encaja más con las políticas neoliberales de Gobiernos conservadores y social-liberales, mientras que la Renta Básica responde a políticas más redistributivas.

     La Renta Mínima de Inserción (RMI)

Es necesario, también, revisar las características de lo que se denominan las Rentas Mínimas de Inserción (RMI), que constituyen programas de concesión de subsidios a las personas o familias que carecen de suficientes ingresos para mantener una vida digna, y que han sido establecidos en algunas Comunidades Autónomas. Nos sirven de nuevo para ilustrar las limitaciones de otro de los modelos débiles:[16]

·         La RMI consiste en la concesión de una renta mínima por parte de los poderes públicos, a "aquellas familias o personas que se encuentran en una situación de pobreza o marginación. Como la finalidad principal del Programa es la integración social y la inserción laboral, los beneficiarios están obligados a firmar y cumplir el convenio de inserción o reinserción social y/o laboral que se acuerde en cada caso".[17]

 Esto implica que las limitaciones y las diferencias cualitativas entre el derecho ciudadano a la RB y los programas sociales del tipo rentas mínimas de inserción, como es el caso del PIRMI, sean considerables. Entre ellas:

·         La RMI no es un derecho ciudadano, sino un subsidio que se otorga a la familia.[18] Se concede de forma asistencial.

·         La RMI no es un derecho universal; no todos los ciudadanos pueden beneficiarse de la misma, sino únicamente las familias pobres que se encuentren dentro de la definición establecida oficialmente; luego, no se erradica sino que permanece el estigma de la pobreza. En el 2000, la cuantía del PIRMI (Catalunya) era de 47.506 pesetas mensuales (unos 286 euros), y suponía un 67,2% del SMI; en este mismo año, la RB hubiera sido de un 120,7% del SMI; unos 513 euros. (Véase  Cuadro 4)

·         La RMI no es un derecho incondicional, ya que su concesión está sujeta al compromiso de inserción en el mercado de trabajo y al nivel de ingresos de la persona o familia beneficiaria; como con el IN, no se erradica sino que se estimulan las trampas de la pobreza y el paro y se generaliza el estigma del subsidiado.

·          La RMI introduce un coste social, en términos de control; y un coste económico muy elevado, en términos de administración burocrática; la persona solicitante tiene que demostrar el origen y el nivel de sus ingresos, así como cumplir todos aquellos otros requisitos diseñados en el programa de inserción sociolaboral.

·          La RMI atropella los principios de universalidad e incondicionalidad y, parcialmente, el de individualidad.

La propia aplicación de estos programas débiles pone en evidencia la escasa validez efectiva de los mismos. Las condiciones que se exigen para poder acceder a los programas sobre las rentas de inserción indican que contienen más ruido para hacer propaganda del gobierno de turno, que nueces sociales en beneficio de los necesitados. Para el 2.000, el Ministerio de Trabajo había presupuestado 50.000 millones de pesetas, con el objetivo de insertar a 91.362 parados mayores de 45 años, y un sueldo mensual de 53.010 pesetas durante 10 meses. Sin embargo, hasta finales de agosto, el INEM había recibido 22.008 solicitudes, de las que aprobó 11.085, rechazó 6,758, dejando pendientes de respuesta otras 3.870.

En otro informe, elaborado por el Consejo Económico y Social (CES) en mayo del 2001 sobre la exclusión social, "el 20% de los españoles vive en la pobreza y sufre las diferencias de subsidios entre comunidades". Un 40% de todas las familias manifiestan disponer de unos ingresos con serias dificultades para llegar a fin de mes, y sólo unas 70.000 familias están acogidas al sistema de RMI, "un sistema que sigue careciendo de coordinación suficiente y está generando desigualdades en función de su territorio de aplicación fijadas por las Autonomías".[19]

En Catalunya, los resultados son todavía más negativamente concluyentes. Solamente se han presentado 548 solicitudes de un total potencial de 15.380 parados en esta edad. Las 705 denegaciones superan las aprobaciones, aparte de que, a juicio de UGT, "los beneficiarios no habían sido objeto de ninguna gestión encaminada a su colocación hasta septiembre".[20]

A la vista de estos resultados, este sindicato "aconseja modificar el programa, y propone que la medida no sea un derecho <<graciable>>, sino que tenga estabilidad de manera que cualquier persona que cumpla las condiciones pueda recibir la renta en cualquier momento del año, y más de una vez si es preciso".[21] Esperamos que UGT reflexione en algún momento sobre las condiciones que precisamente menciona y se dé cuenta que son ellas mismas las que crean tales impedimentos. Sólo la RB es un derecho no asistencial, y que posibilita que cada ciudadano /a se beneficie de ella permanentemente, es decir en todo momento del año, y todas las veces que es preciso.

Sin duda, la mejor apreciación de este tipo de modelo débil la hace el propio Síndic de Greuges de Catalunya: "es un sistema que responde más a una normativa de escaparate, y donde la apariencia prevalece sobre el contenido".[22] Para Toni Negri, es "una de las formas de salarización de la miseria... un poco de dinero para que los pobres puedan reproducirse sin pestilencia, y no provoquen un escándalo social (Negri; 1998, 46). Otra evaluación (Adelantado y Noguera, 2000) del PIRMI (Catalunya) más profesionalmente fundamentada, cataloga los cuatro aspectos más importantes de los RMIs en los términos siguientes: de cara a la cantidad estipulada, una cobertura minúscula; de cara al objetivo de aliviar la pobreza, un fracaso total; de cara a la posible inserción de los beneficiarios, bastante dudosa; y de cara a la supresión de los estigmas sociales, apenas perceptibles. 

El salario social

Algunos sindicalistas[23] se empeñan en llamar salario social a lo que en el actual sistema de prestaciones sociales se denomina subsidio de paro no contributivo. Otros llaman renta básica a esta misma prestación.[24] También podemos encontrar quienes utilizan ambos términos indistintamente, salario social y renta básica, para reclamar la ampliación del subsidio de paro no contributivo[25] para más parados. Como veremos más abajo, el subsidio de paro no contributivo está condicionado por el nivel de ingresos obtenido por el sujeto o la familia a quién se concede, imposibilitando, por tanto, plantearlo como un derecho incondicional y sin contraprestaciones, que es una de las esencias que proclama la RB. Para ayudarnos a aclarar estas diferencias de interpretación, puede ser conveniente explicar lo que algunos economistas entendemos por salario social:

·         El término salario social significa la diferencia, positiva o negativa, entre lo que un ciudadano (o una familia) paga al Estado en concepto de impuestos, y lo que esa misma persona (o familia) recibe del Estado en forma de bienes y servicios públicos, tales como sa